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| "...Al
llegar a las puertas de la villa, que era cercada,
salió el regimiento del pueblo a recebirle;
tocaron las campanas, y todos los vecinos dieron
muestras de general alegría, y con mucha
pompa le llevaron a la iglesia mayor a dar gracias
a Dios, y luego, con algunas ridículas
ceremonias, le entregaron las llaves del pueblo,
y le admitieron por perpetuo gobernador de la
ínsula Barataria." Miguel de Cervantes Don Quixote Capitulo XLV |
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